Es una tradición. Cuando te dicen que tienen más de 50 años, los seguís viendo demasiado jóvenes. La comida vuelve a las raíces de una manera amorosa por la cocina bien hecha. Pollo Trak renueva la idea de rotisería. Evoca y proyecta.

Cuando el delivery era una palabra fuera del vocabulario y en las casas se cocinaba a diario, la experiencia de “comprar afuera” se reducía al barrio. En mi casa se compraba en “Granja Tabares” que, además de tener los productos frescos de carnicería y pollería, con una mínima expresión de almacén, se tomaba muy en serio la cocina y hacía una docena de platos a diario para suplir las pocas ganas o el cansancio de las amas de casa. Ese reemplazo era tomado con orgullo y seriedad. No había nada procesado. Se amasaba, se hacía fresco cada mañana, se renovaban los platos según las reglas del mercado, se cuidaba la dieta del público con buenos productos y balance saludables en la cocción… Las bombas de papa nunca fueron como entonces.

Pollo Trak, tal vez no tiene glamour en el nombre, tal vez estemos demasiado acostumbrados a verlos a la vuelta de casa, pero no le tiene miedo a tomar la definición de pollo a las brasas y apropiarla para ponerse de apellido. La propuesta fue creada para comer rico y casero.

Historia en dos patas

Desde 1968 Pollos Trak es sinónimo de su producto. Por entonces ya sus parrilleros elaboran las mejores recetas de cocción a las brasas, combinándolas con maestría con el sistema de spiedo, logrando ese sabor rico, sano y sabroso que lo caracteriza.

La materia prima gourmet es criados sin aditivos hormonales y garantizan por su tamaño, un bajo contenido graso. Las papas seleccionadas dan origen a las tentadoras papas rejilla, que ya se convirtieron en una “marca registrada”. No perfectas como obras de arte, sino irregularmente hechas a mano.

Las porciones generosas, las variantes de menú, las promociones contundentes son algunas alternativas que pesan en estos tiempos de confinamiento. Ni qué hablar cuando la propuesta se duplica y permite hacer del propio pollo, sabroso y crocante, una materia prima de la cocina hogareña.