La gran Marta Minujín nos zambulló a pleno en la tendencia y hoy manejamos con libertad las instalaciones o los actos de arte. La pastelería, con pasión y técnica, le sigue los pasos. Emi Molina seduce con las pinceladas de color y el cincel del pastillaje en su Emi Sugar Craft

Conocido en todo el mundo (aunque con algunas variantes) este delicioso pastel lleva en parte este nombre por la región de Alemania, Selva Negra, de donde es oriundo y que en alemán se denomina Schwarzwäld.

Es ahí donde se destila un licor llamado Schwarzwälder Kirsch a partir de cerezas, componente fundamental de esta torta y que le da su sabor característico.

De la mezcla de ambos nombres surge la Schwarzwälder Kirschtorte o Torta de la Selva Negra.

Por otra parte, su increíble sabor se debe también al bizcochuelo de chocolate remojado en licor, a la crema batida entre capa y capa, y a las cerezas que la acompañan y coronan.

Es tan importante para la pastelería alemana que tiene su propia fiesta, en el pueblo de Todtnau, donde cada año se compite para saber quién es el maestro pastelero con el ejemplar más rico.

Hay que tener mano de artista para ponerle talento. Emi Molina despuntó el vicio haciendo realidad arquitectura en sus dulces. Su emprendimiento familiar (lo que no indica modesto), lleva el diseño puesto en el orillo. Se destaca por la calidad y deslumbra con la estética. Verdaderamente el craft que pone al dulce es una filigrana sutil, que no compite con el sabor, pero le aporta calidez a la vista.

Torta Brownie con dulce de leche y merengue de chocolate, postre Balcarce alto como galera, el Chajá que se encuentra cada vez menos, la torta Oreo con queso crema y chantilly de chocolate artesanal… los alfajores tan redondos como la sonrisa antes de comerlos… Hay historia pastelera, hay orgullo por lo que se hace y belleza en el resultado. Es que si hay pasión, y es por el chocolate, no falla.

The requested URL /u/0/se/0/_/+1/fastbutton was not found on this server. That’s all we know.